Símbolo de nuestra historia

Castillo de Cortes

Más de ocho siglos guardando la memoria de Navarra

Un testigo vivo de la historia

Situado en el corazón de la villa, el Castillo de Cortes ha sido a lo largo de los siglos fiel testigo del devenir histórico del lugar y sus gentes. Sus orígenes se remontan a la época de dominación musulmana, y en 1128 ya aparecen las primeras referencias documentadas.

Su posición estratégica, junto a la frontera con Aragón, lo convirtió en una de las principales fortalezas medievales del Reino de Navarra, escenario de acontecimientos históricos y residencia temporal de reyes navarros.

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De fortaleza a palacio señorial

A partir de 1234

Pasó a ser propiedad de la monarquía navarra, que nombraba a sus alcaides y se ocupaba de las reparaciones.

En 1462

Juan II lo donó a su hijo Alonso de Aragón, Duque de Villahermosa, y en 1533 el Emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico lo convirtió en Marquesado.

Entre 1562 y 1634

El castillo se transformó, perdiendo su carácter militar y adoptando el aspecto de palacio señorial.

En el siglo XIX fue reformado con estilo neogótico por los Condes de Zaldívar, como aún muestran sus ventanales apuntados y los ambientes románticos de su interior.

Escenario de reyes, alianzas y decisiones que marcaron el Reino

Protagonista de grandes momentos

El castillo está estrechamente ligado a la figura de Carlos III el Noble, quien se hospedó en él en numerosas ocasiones durante sus cacerías.
Fue también escenario de la histórica entrevista entre Carlos III y Martín el Humano, rey de Aragón, cuando se acordó el matrimonio de Blanca de Navarra con el heredero aragonés.

En 1464, en sus muros, Fernando el Católico fue nombrado Lugarteniente para Las Cortes de Zaragoza, hecho recordado en una lápida que aún se conserva en la fachada.

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Un conjunto monumental que conserva su esencia medieval

Arquitectura y espacios

El Castillo de Cortes es un inmueble de gran complejidad, con una superficie construida de más de 4.500 m². Conserva la disposición original:

  • Un amplio perímetro amurallado en torno al patio de armas.
  • La vivienda señorial en el flanco occidental.
  • Una torre prismática en el lado sureste, coronada por almenas y matacanes. Visitas próximamente
  • En la parte posterior, la antigua huerta reconvertida en parque municipal.

El interior del castillo conserva parte del mobiliario original y una valiosa colección de pinturas pertenecientes a Los Duques de Miranda. Estas obras abarcan distintos estilos y escuelas, desde el siglo XVI hasta el XIX, convirtiendo al Castillo en un espacio donde arquitectura, historia y arte conviven.

Reconocimiento y propiedad

El 2 de febrero de 1993 el Castillo de Cortes fue declarado Bien de Interés Turístico Cultural en la categoría de Monumento.

En 1997, el Ayuntamiento de Cortes adquirió el castillo, su huerta y el antiguo cuartel de la Guardia Civil, garantizando así la preservación y futuro del edificio.

Mi leyenda

Victoria

Cuenta la leyenda que a mediados del S.XVII en el Castillo de Cortes vivían unos condes con sus 5 hijos. La del medio era una niña que ya en el embarazo causó muchos problemas a su madre provocándole náuseas, vómitos y muy mal embarazo, lo que la mantuvo en cama los nueve meses. Cuando nació fue peor, la niña, estaba todo el día llorando, no comía, no dormía. Los padres le cambiaban de nodriza intentando conseguir que con el cambio de leche la niña se tranquilizase. Nada surgía efecto, Victoria seguía llorando, cuando empezó a gatear se tiraba de la cuna, no paraba un instante. Fue creciendo entre travesuras, fechorías, se escapaba, se escondía, tenía muy mal humor. Los padres tenían un auténtico problema, ninguna institutriz quería hacerse cargo de la niña, pagaban muy caro las consecuencias de los desmanes de la pequeña … De hecho, llegaron incluso a poner los cerrojos por fuera de las habitaciones (en la actualidad pueden verse en las dependencias del castillo) para mantenerla encerrada y que no se escapara. Temían por su salud, por su integridad física, porque la raptaran, porque secuestraran, porque sufriera algún accidente. Los padres, desesperados, el día de su doceavo cumpleaños tomaron una dura determinación y le cortaron los pies. Desde entonces, el espíritu de Victoria deambula por el castillo y por el parque. Cuentan algunos vecinos que la han visto levitando por las murallas y alguna noche columpiándose en el parque.