Un jardín único en la Ribera Navarra

Parque municipal

De huerta señorial a espacio de recreo

Una joya natural del Valle del Ebro

En la parte trasera del castillo, la antigua huerta del Castillo, hoy parque municipal, cuenta con 25.000 m2 y con noventa especies vegetales que constituyen un jardín único en la Ribera Navarra.

Antiguamente servía tanto de esparcimiento para la familia del Conde de la Unión como de huerto, gracias a las dos acequias que discurren por su interior estaba asegurado su riego. Los caminos de gravilla, con una cota superior a la de los parterres con plantaciones, podían seguir siendo utilizados durante el riego a manta ya que no se inundaban.

La zona más utilizada era la ubicada junto al acceso secundario al Castillo, contaba con un íntimo jardín a la manera italiana y una pradera con césped que servía de pista de tenis, hoy desaparecidos. El resto, siguiendo el modelo de jardín inglés, contaba con caminos serpenteantes entre vegetación exuberante y variada con pequeñas colinas artificiales.

Como curiosidad, las tierras provenientes de la excavación del edificio de las Bodegas se utilizaron para crear dos montañas artificiales.

De las especies arbóreas, destacan los excepcionales cedros del Líbano centenarios.

El Castillo era autosuficiente, contaba con varios huertos de tubérculos, hortalizas y frutales e invernaderos para vegetales y flores, así como corrales y gallineros. Por último el complejo se completó a mediados del siglo XIX con el edificio de las Bodegas para vino que contenía almacenes y la casa del administrador.

Recuperación y apertura al público

El 21 de octubre de 1997 el Ayuntamiento de Cortes compró el Castillo

Para la apertura al público del jardín hubo que recuperar caminos y crear nuevos accesos, acondicionar el estanque que se usaba para criar cisnes y crear compost, y por último el antiguo huerto se transformó en una gran plaza a modo de anfiteatro para actuaciones al aire libre.
El actual parque público es por su tamaño, variedad vegetal y excepcionalidad, una verdadera joya natural del Valle del Ebro.

Se pueden realizar visitas guiadas de forma gratuita con cita previa al 676 38 15 63 o al 679 09 57 82 (horario a convenir).

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Mi leyenda

Victoria

Cuenta la leyenda que a mediados del S.XVII en el Castillo de Cortes vivían unos condes con sus 5 hijos. La del medio era una niña que ya en el embarazo causó muchos problemas a su madre provocándole náuseas, vómitos y muy mal embarazo, lo que la mantuvo en cama los nueve meses. Cuando nació fue peor, la niña, estaba todo el día llorando, no comía, no dormía. Los padres le cambiaban de nodriza intentando conseguir que con el cambio de leche la niña se tranquilizase. Nada surgía efecto, Victoria seguía llorando, cuando empezó a gatear se tiraba de la cuna, no paraba un instante. Fue creciendo entre travesuras, fechorías, se escapaba, se escondía, tenía muy mal humor. Los padres tenían un auténtico problema, ninguna institutriz quería hacerse cargo de la niña, pagaban muy caro las consecuencias de los desmanes de la pequeña … De hecho, llegaron incluso a poner los cerrojos por fuera de las habitaciones (en la actualidad pueden verse en las dependencias del castillo) para mantenerla encerrada y que no se escapara. Temían por su salud, por su integridad física, porque la raptaran, porque secuestraran, porque sufriera algún accidente. Los padres, desesperados, el día de su doceavo cumpleaños tomaron una dura determinación y le cortaron los pies. Desde entonces, el espíritu de Victoria deambula por el castillo y por el parque. Cuentan algunos vecinos que la han visto levitando por las murallas y alguna noche columpiándose en el parque.